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Alberto Fujimori candidato presidencial

Los peruanos son testigos de la resiliencia del fujimorismo, una marca política que ha logrado mantenerse vigente a lo largo de varias décadas. Esta vez, la noticia de Alberto Fujimori como candidato presidencial, anunciada por su hija Keiko Fujimori, ha generado una oleada de reacciones entre políticos, periodistas y ciudadanos. ¿Qué motiva estas declaraciones? La respuesta parece ser una táctica política: lanzar un globo de ensayo para medir la respuesta del público.

El anuncio de la posibilidad de la candidatura de Alberto Fujimori, aunque polémico, no es sorprendente si se analiza bajo el lente de estrategia política. Como bien señalaba el sociólogo argentino Manuel Mora y Araujo en su libro “El poder de la conversación”, el objetivo de cualquier tema político es que forme parte de la conversación cotidiana de la gente. Si no se logra este cometido, su impacto es limitado. Es precisamente esta capacidad de generar conversación, ya sea a favor o en contra, lo que el fujimorismo ha buscado al colocar nuevamente a Alberto Fujimori en el centro del debate público.

Esta táctica tiene un componente pragmático: medir las reacciones del electorado. Al poner sobre la mesa un tema tan controversial, el fujimorismo puede evaluar las percepciones y emociones de la gente, obteniendo datos valiosos para tomar decisiones.

Sin embargo, la realidad política es dinámica y cambiante. Nada es permanente como decía Heráclito de Éfeso. La pregunta que surge es si los peruanos están dispuestos a regresar al pasado y apostar por un político que ya supera los 80 años. La nostalgia y el deseo pueden influir en militantes y simpatizantes, pero no necesariamente en la gente que está fuera de la política inquieta de renovación y cambio.

Alberto Fujimori como candidato presidencial, aunque sea como un globo de ensayo, evidencia la capacidad del fujimorismo para mantenerse relevante como un tema de conversación y buscar una estrategia política. El fujimorismo se prepara para un cuarto intento de postular una candidatura presidencial y solo el tiempo y los peruanos darán la respuesta.

Domingo, 21 de julio del 2024   

La victimización del fujimorismo

La victimización del fujimorismo

La historia está llena de ejemplos de políticos que han utilizado situaciones adversas a su favor, convirtiéndose en víctimas para ganar simpatía y apoyo popular. Un ejemplo de esta estrategia es el de Adolfo Hitler en la Alemania de los años 20. Tras su fallido golpe de estado en 1923, Hitler aprovechó su juicio como una plataforma para promocionar su agenda política y su imagen como líder perseguido. Esta estrategia de victimización fue crucial en su ascenso al poder, para luego ser nombrado como canciller. ¡La victimización del fujimorismo!

La habilidad para convertir la adversidad en una ventaja política fue el caso de Alan García en Perú. A pesar de las acusaciones y críticas que enfrentó durante su primer mandato, García logró reinventarse y ser reelegido presidente, demostró capacidad para manejar la percepción pública y utilizar los ataques en su contra como un medio para fortalecerse.

En la actualidad, el juicio a Keiko Fujimori presenta un escenario en el que la victimización del fujimorismo podría jugar un papel crucial. Desde su participación en las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021, Keiko ha sido una figura polarizadora en la política peruana, enfrentó acusaciones y ya estuvo en prisión de mamera preventiva. Sin embargo, si las acusaciones de la fiscalía no logran sostenerse y el juez no dicta una sentencia condenatoria, Keiko y su partido podrían beneficiarse de la percepción de ser perseguidos injustamente.

La pregunta central es: ¿Por qué la victimización puede ser una estrategia efectiva en política y otras circunstancias de la vida? La respuesta radica en la naturaleza emocional del comportamiento humano. La gente tiende a solidarizarse con quienes percibe como víctimas, no con los agresores. Esta solidaridad instintiva puede traducirse en apoyo político.

La política es un juego de percepciones, y solo algunos políticos hábiles pueden aprovechar esta circunstancia a su favor. La capacidad de victimizarse frente a los ataques no solo desarma a los opositores, sino que también fortalece el vínculo emocional con la población. En el caso de Keiko Fujimori, el desenlace de su juicio podría darle un nuevo impulso en su carrera rumbo a la presidencia producto de la victimización del fujimorismo.

Domingo, 14 de julio del 2024

Gobierno bien, pero los medios no me quieren

Gobierno bien, pero los medios no me quieren

En la era de la información, la competencia entre las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales como la radio, televisión y los diarios ha aumentado la cantidad de información que llega al público. Hoy, la agenda de lo que hacen o dejan de hacer los gobernantes tiene mucha más visibilidad que en años anteriores. Sin embargo, este aumento de canales de información no ha resultado en una mejora en la percepción pública del gobierno de la presidenta Dina Boluarte, cuya desaprobación supera el 90%.

La presidenta peruana lleva más de 90 días sin dialogar con la prensa. Este enfoque ha sido respaldado por el premier Gustavo Adrianzén y los ministros de Transportes, Raúl Pérez Reyes, y Agricultura, Ángel Manero Campos, quienes han defendido esta falta de diálogo como un estilo de gobierno, asegurando que en algún momento habrá un encuentro directo con los periodistas. Esta actitud, consciente o no, erosiona la legitimidad política del gobierno.

Dejar de lado la comunicación es un grave error para cualquier gobernante. Y, confiar en la intuición para manejar las comunicaciones es una mala señal que desvirtúa cualquier estrategia política. Cada acción de gobierno es un acto de comunicación que será valorado positiva o negativamente por la población.

En varias ocasiones, he escuchado a gobernantes, incluida la presidenta Boluarte, quejarse de que «gobierno bien, pero los medios no me quieren» y no difunden las acciones de sus gobiernos. Este tipo de declaraciones son insensatas. Si los medios de comunicación no incomodan a los regímenes, es una cuestión de relaciones públicas, no de gestión gubernamental.

La comunicación no es algo opcional para un gobernante. La gestión de comunicarse con la población es tan crucial como la misma estrategia política, más aún cuando un gobierno está constantemente bajo el escrutinio público. La opinión de la gente, ya sea a favor o en contra, se basa en percepciones e información que circulan en su entorno.

La falta de comunicación directa y transparente con la prensa y la población crea un vacío que se llena con especulaciones y desinformación, agravando la desaprobación y el rechazo hacia el gobierno. ¡Gobierno bien, pero los medios no me quieren!

Domingo, 07 de julio del 2024

La voz desde las pampas de Junín

Las imágenes de ver a un gobernador salir escoltado de una plaza pública es más que un simple incidente: es un claro indicador de la pérdida de legitimidad política. Esto fue precisamente lo que sucedió con Zósimo Cárdenas, Gobernador Regional de Junín, quien tuvo que abandonar apresuradamente un evento en medio de gritos y protestas. Este hecho no solo refleja el descontento ciudadano, sino también la desconexión entre la autoridad y la población. ¡La voz desde las pampas de Junín!

Zósimo Cárdenas obtuvo el 29% de los votos válidos en la provincia donde se desarrolló la batalla de Junín, lo que significa que apenas tres de cada diez votantes respaldaron su candidatura. El reto al asumir el gobierno era revertir esta tendencia adversa, pero la pregunta crucial es: ¿cómo lograr respaldo popular cuando las circunstancias son desfavorables? La respuesta es la construcción de consensos.

La ciudadanía tiene sus propias motivaciones y preocupaciones al evaluar el desempeño de un político. Sin embargo, muchos gobernantes cometen el error de ignorar a la población y tomar decisiones basadas en lo que ellos y su equipo consideran adecuado. Esta desconexión no solo erosiona la legitimidad política, sino también siembra semillas de protesta. La impaciencia ciudadana, como cualquier acto político, canaliza sentimientos profundos, especialmente en una provincia con distritos tan pobres como Ulcumayo y Carhuamayo.

Para recuperar la confianza, el gobernador regional debe construir consensos no solo con las autoridades locales, sino directamente con la población. Las reuniones con alcaldes son necesarias, pero insuficientes. Es imperativo establecer un diálogo directo con los ciudadanos, utilizar las redes sociales para comunicar de manera efectiva y mantener una presencia constante en los medios. ¿Cuántas semanas o meses sin salir en declaraciones puede permitirse el gobernador?

El incidente en Junín, donde los pobladores lograron correr al gobernador, es un claro ejemplo del “llamado de la tribu”, que puede activarse en cualquier momento y servir de inspiración para otros líderes provinciales y distritales con ansias de protesta. Más aún, en un contexto donde ha comenzado el proceso de revocatoria.

Este episodio sirve de alerta para el gobernador y otros líderes políticos: la legitimidad no se obtiene únicamente con el voto, sino que se construye y se mantiene a través del diálogo. ¡La voz desde las pampas de Junín!

Domingo, 30 de junio del 2024